con los labios empapados de ti,
de cerveza
y un poquito de magia.
Tengo tu boca registrada,
sabor favorito
y un beso que no olvidaré
aunque se extinga.
Quiero que dejes de mirarme,
no entiendo lo que quieres decir
y cuando es a un centímetro
ya no sé cómo salir.
Tus abrazos fuertes,
las manos en la barriga,
caricias en las piernas,
aléjate de mí.
Tus mordiscos me duelen,
y las palabras que acompañan
ya no me sugieren nada,
nada de ti.
Odio decir todo esto
cuando no es lo que quiero decir.
Volver a casa
con tus labios grabados que,
aunque no los sienta,
se han tatuado.
Un beso,
un sólo beso
que fue más
que todo lo vivido.
Quiero que me mires,
y me cuentes qué quieres decir,
que a un centímetro
me susurres el por qué.
Abrázame sin más,
silencia tu voz
y deja a tu cuerpo mostrar
lo que tu corazón quiere descifrar.
Te dejo morderme
si me cuentas por qué,
por qué comerme a cachos
sin dejar trozo de piel.
Tengo mariposas
en la barriga,
o murciélagos
que no dejan de morder.