viernes, 17 de junio de 2016

Mi quemadura de tercer grado

Anoche nos queríamos,
pero no de declararnos,
de hasta los huesos besarnos
y no soltarnos.

Queríamos dormir juntos,
abrazarnos,
y si surgía,
leernos los labios.

Anoche nos hubiésemos extinguido
si por ganas de comernos hubiera sido,
nos hubiésemos olvidado de pesadillas
si contigo hubiera dormido.

Hablaba contigo
mientras cerraba los ojos
y te imaginaba,
conmigo.

A mi lado mirándome,
mano en la costilla,
los pies helados
y sonrisa de enamorado.

A tu lado tirada,
rostro en el pecho,
caricia en la cama
y sonrisa de enamorada.

Anoche,
que esconderíamos pianos
para que no lloviesen,
para no separarnos.

Esta noche no sé de ti,
ya no hay abrazos,
ya no hay ''contigos'',
todo es amargo.

Ya no sueño con tus labios,
ya no sueño a tu lado,
ya no sueño con tu cara,
ya no puedo dormir en mi cama.

Te escribo
para no olvidarte,
te escribo
para acordarme.

No olvidar tu dulzura
y la forma de tratarme,
acordarme de mis sueños
y que un día los cortaste.

Me ha llovido ácido,
porque los pianos matan,
y yo no estoy muerta,
sólo me has quemado.


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domingo, 12 de junio de 2016

Realidad mundial

Todos somos personas,
distintos pero iguales,
¿Y quién lo cree?
Porque parece que nadie.

Personalmente opino,
que no hace falta ser cristiano
para querernos como iguales,
que la vida da muchas vueltas
y pronto nos necesitaremos.

Por qué tanta distinción
entre gorda o flaca,
quién decide qué es cada una,
quién inventaría esa palabra.

Por qué distinguir
entre sevillanas o malagueñas,
si al final todos hablamos,
todos comemos,
joder,
todos cagamos.

Somos todos personas,
recalco,
todos con virtudes,
distintas,
pero virtudes,
y sobre todo,
todos tenemos defectos,
ninguno nos libramos.

Estoy cansada,
de que este mundo mueva tanta mierda,
de que tire tanta mierda,
escupa mierda
y siga vomitando mierda.

Yo no soy nadie,
para determinar la guapura,
el dinero
ni la inteligencia de alguien.
Pero es que ni yo
ni vosotros sois nadie.

Al igual que no somos nadie
para decir quién puede o no
subir a un escenario,
quién tiene capacidad o no
de subir una montaña,
o quién debe llorar o no
en ciertos momentos.

No somos nadie
a la vez que
todos somos alguien,
y todos esos alguien
nos metemos mierda
de todos y para todos,
y no nos damos cuenta,
de que todos necesitamos
de todos y para todo.

Y mi pregunta ahora es,
si seguimos así,
¿Dónde acabaremos?

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