Tenía ganas ya,
realmente,
de cómo es mi realidad.
Tenía ganas ya,
de volver a mi vida habitual
y no querer desvariar.
Tenía ganas ya,
de vestir a mi manera
sin nadie a quien mirar.
Tenía ganas ya,
de poder correr y saltar
y así poder resucitar.
Tenía ganas ya,
de no andar por las nubes
y subirme a las estrellas.
Tenía ganas ya,
de un lápiz en mano
y ponerme a colorear.
Tenía ganas ya,
de encontrar a alguien
y no dejarle de hablar.
Tenía ganas ya,
de poder dormir
con tranquilidad.
Tenía ganas ya,
de decir lo que siento
y no tenerme que callar.
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