sin esperar sonrisa a cambio,
sabiendo que el engaño
era el mayor desastre.
Y que no lo aceptes,
que sigas siendo el mismo
que huye y me repele
porque sabe lo que fuimos.
Me alegro si te sientes vivo
sólo por hacer daño
a quien grita bajo
que no quiere navajazos.
Y me pregunto si habrán
más como tú,
no para encontrarlos,
para eliminarlos.
Que tú sólo no puedes conmigo
y es hora de que lo admitas,
que no eres mi ombligo
ni una voz que me grita.
Que me llevo la luna y el sol,
y tus mentiras si hacen falta,
que no me haces gracia
ni vas a ser más.
Y espero que no vuelvas
si quiera a aparecer
porque empiezo a florecer
y no hay quien me pare los pies.
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