el estrés me come a pedazos.
Quizás es problema del alma,
que no se encuentra a tu lado.
La fatiga no me anima,
puede que haya perdido las ganas
de jugar esta batalla,
me he quedado embobada.
He perdido las ganas de salir
y querer vivir,
las ganas de volar
y de poder ganar.
Podría pedirte que me acompañaras
en esta senda tan rara,
pero lo entiendo,
hacerlo sería todo un reto.
Piérdeme un rato,
volverás aliviado
de la mierda que trago,
tú aún estás a salvo.
Buscaré una rutina divertida
en la que encontrar mi sitio,
pero estás advertido,
puedes no acabar vivo.
Y todo ha acabado
y sigo fatigada,
en este lugar lleno de espadas
que buscan al enamorado.
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