pero con otros colores en los pies
para poder defender
su corazón caótico.
Tocaba la guitarra,
cantaba sin cesar,
y a mí,
me encantaba ahogarme en sus sílabas,
en sus besos sabor café
y,con suerte,
en todos los poros de su piel.
Creía en la libertad
y en los pájaros que piaban al volar,
sólo veía felicidad
y eso se dedicaba a dibujar.
Dejaba y volvía a fumar,
nadie lo podía remediar
hasta darse cuenta
que su cuerpo necesitaba soñar.
Luchaba por la paz
sin darse cuenta,
que luchar
y paz,
no es algo
que vaya a la par.
Y sin decir más,
agachaba la cabeza
y rendía a su ciudad,
aunque nunca supo
que la ciudad a quien rendía
le hacía siempre jugar.
Y sin dudarlo
se quitó los zapatos
y,
con los pies desnudos
continuó con su trabajo.
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