como personas que son,
la naturaleza
como buena scout,
la cama
como gran dormilona,
mis proyectos
como soñadora
y a ti,
como las flores
al mes de abril.
Llega un momento en que
yo dejo de amar,
me dejo de tonterías
y de palabras mayores,
y empiezo a querer.
Quiero de verdad.
Quiero a las personas
como personas,
o mejor,
como amigos
y felicidad,
la naturaleza
como naturaleza,
autorrealización y trabajo,
la cama,
un buen lugar para olvidar,
dejar toda la vida,
evadir la realidad,
descansar,
mis proyectos
como metas,
mi pellejo,
y nada se quedará sin acabar,
y a ti,
como la luna al sol
cada mañana,
cada escalón
a la escalera,
una manera de existir,
el otro zapato
para seguir.
A ti,
te quiero.
Vivo con miedo,
a no seguir,
y que no sepas
que te quiero.
Todo quien conozco
desde que razón tengo,
sabe que le quiero,
sin duda
espero.
Y tú,
que sales de la luz
para alumbrarme
hace un mes entero
y ya siento que te quiero,
de y para años enteros.
Contigo sufro ese miedo,
siento el llorar y toser,
sentir salir las tripas
y dejarlas caer.
Si no te digo te quiero
cada segundo,
voy a enloquecer.
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