Deberíamos visitar más museos
y dejar de pasar por delante,
de beber en sus puertas
y hablar en vano de sus pinturas
y sus telas.
Deberíamos leer más,
dejar las redes sociales,
eso no es leer,
y coger más poemarios
o libros materiales.
Deberíamos querer más,
dejar nuestras historias,
todas esas pajas mentales
y sentarnos con amigos
o no tan amigos.
Deberíamos hablar más,
hablar está sobrevalorado,
nos dicen que no en clase,
en los trabajos,
pero se puede disfrutar mucho.
Deberíamos pensar más,
supongo que así sabríamos amar,
decidir mejor las cosas y,
sobre todo,
sabríamos pensar.
Deberíamos disfrutar más,
dejar de pensar en los otros,
en nosotros,
y volar,
volar hace feliz hasta a mí.
Deberíamos senti más,
sentir cada corte en la piel,
cada palabra en el oído,
cada mirada fija,
todo al fin y al cabo.
Deberíamos jugar más,
acabamos de jugar en la adolescencia,
cuando jugar
no es sólo de niños,
es a toda edad.
Deberíamos crear más,
dejar las copias,
poner la cabeza a pensar,
no somos nadie al copiar,
sólo al sentir las alas al volar.
Deberíamos amar más,
hoy no puedo hacerlo sin más,
hoy me amo a mí misma
y nadie me podrá hundir ni tocar.
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