como una tormenta en verano,
la aparición de una nueva estación
dándole un vuelco al corazón.
Hablar,
cerveza,
fumar
y volver a empezar.
Por un momento,
llegué a sentir ese lazo
que nos unía a nosotros
sin tener en cuenta al resto.
Pero por miedo o vergüenza,
me callo,
doy un trago
y sigo pensándolo en mi cabeza.
Me pringo,
te olvido,
fumo
y converso.
Vuelves a aparecer,
hablamos,
reímos
y me vuelvo a perder.
Me voy,
te vas,
nos vamos,
me llevas.
No sé que hacer,
me evado,
me incomodo
y lo veo nacer.
Me besas,
te beso,
sonreímos
y lo olvidamos.
Olvidamos todo lo que está
que no sea nosotros,
el alrededor
y la soledad.
Me agarro a mis sentimientos,
has conseguido que me quite un miedo
que nadie consiguió quitar,
y viene acompañado de más.
Me hiciste sentir especial,
ningún abandono
ni nada igual,
sólo alegría y felicidad.
Descanso los pensamientos,
te miro,
te beso
y te vas.
Ojalá pudiese no pensar,
me alegro de lo pasado
si no me fuese a rayar,
dime tu realidad.
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