sobrevivimos al presente
en vez de vivirlo,
en vez de estrujarlo fuerte
y sacarle todo lo posible
aunque cueste.
Nos entristecemos
cuando el 90% de la causa
ha sido nuestra decisión.
Nos perdemos,
por orgullo o distracción,
por no dejarnos aconsejar.
Fallamos lo más tonto,
dejamos de escuchar lo importante
y escuchamos las tonterías.
Queremos a medias,
por miedo al amor,
y hay pocas cosas más bellas.
Nos expresamos a medias,
la gente no entiende,
que cada uno lo haga como quiera.
Miramos de reojo,
cuando lo bonito de mirarse
es leerse la piel.
Hablamos en bajito,
y posiblemente todos deseen
oír esas palabras.
Hablamos de la gente
creyendo que ellos no hablan,
o queriéndolo.
Nos decimos
sin decirnos todo
por la sociedad en la que nos hemos criado.
Estoy cansada,
yo al menos,
de sobrevivir 24/7
y de no vivir lo que me apetece.
He llegado a mi límite,
he comenzado a ser alguien real.
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