Ya he vuelto,
con mi furia y mala hostia
a demostrar que en este infierno
no sólo se va de compras.
Me lo he cayado,
y he ocultado tantas cosas
que jamás se harán prosa,
y siguen ahí dentro.
No voy a cambiar
ni a desdisfrutar de nada
por la chiquillada,
de un niño que no da la cara.
Ojalá no te hubiera conocido nunca,
y ojalá lo hubiese hecho siempre,
ojalá que me arrepiente
de todo lo que hay en mi mente.
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