Un alma anhelada,
un beso sin aliento,
un plato sin condimentos,
una mirada olvidada.
Mi vida le ha soplado,
como cuando en el cielo que mirábamos
las nubes se dispersaban,
como cuando llega el otoño
a los árboles de hoja caduca.
Te fuiste,
y en mi mente sólo quedaría que te quería,
y mi corazón sentía,
que nunca te enamoraste del alma mía,
que tu cuerpo no desearía
un futuro con esta cría.
Te desearía,
pero tu nunca me amarías.
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