Despertaste,otra vez,
la mala fama que todos querían ponerme.
Dormiste el sentimiento,
el que,esta vez,
tú quisiste esconder.
Volví a sonreír,
como una intrusa en tus palabras,
o tal vez como esas caricias de madrugada.
Y que ojalá no te hubiera conocido nunca,
a parte de para no amarte siempre,
para conocerte ahora,empezar de cero
este mutuo deseo
de acabar con lo bueno.
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