Tengo mucho que cambiar,
y ahora me doy cuenta,
mucho quiero ahora llorar,
por lo que me falta para llegar.
Acabo de recordar que,
¡coño!,tengo una vida
y soy alguien,
que tengo que mejorar
como un niño cuando empieza a hablar.
La triste historia
de la niña sin futuro,
Ana no era niña
cuando perdió el rumbo.
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