En vez del tabaco,
me adicté a ti,
y si por pecado se ha tomado,
yo me quedo aquí.
Si tus ropas
son mis barreras
y tu piel
una escalera,
déjame subir
y viajar en carretera,
para llegar a ti
y que no haya espera.
Cógete a mi mano
que te vas con el aire,
con la lluvia en tu tinta
las letras se despintan.
Amarga poesía,
quédate de espía.
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