Se te arruga la cara,
te vas haciendo mayor,
y los que tu creías que estaban
se fugaron sin razón.
El zumo de naranja,
amargo se volvió
y el corazón de limón
como puño se cerró.
Que no te haces más viejo,
te haces más sabio.
Y los años no perdonan,
pero el corazón tampoco abandona.
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