Me gustaría volver
a aquel momento en el que,
el mundo,
me hacía enloquecer.
Cuando las plumas
eran de verdadero uso,
y las escrituras
en pergaminos de lujo.
Las andanzas a caballo
de caballero legendario,
y si querías ayudante,
busca un tonto que te aguante.
Todo en el momento
campo por completo,
y si quieres construir,
coge el puesto de albañil.
Cuando el agua escaseaba
y el campesino lo curraba,
cuando no era esta puta mierda
la que tanto te cansaba.
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