A veces me pregunto
por qué tengo que existir,
o por qué aquí,
en buena familia
sin falta de qué vivir.
De vez en cuando,
a uno le da por pensar
que no sólo a lo "lejos" están mal,
si no que mi vecina no llega a finales
y yo tengo tres camisetas de fútbol reales.
Y en estos momentos,
lamento,
por no estar ofreciendo mi mano
a quien sufre en vano,
quien no tiene
ni te detiene.
Y mientras yo gasto tinta
y me creo noble,
niños mueren sin nombre,
adolescentes buscan droga,
adultos se desbordan
y ancianos esperan tu llamada.
Y es cuando te sientes inútil,
te planteas tu vida
y te preguntas:
¿Qué sería de mí si hubiera nacido en guerra,
en otro país,
en otra economía
o de otro color?
Trata a la gente
como un igual que son,
y piénsatelo.
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