Me encontré,
como si en trocitos fuese,
en tu suelo tirada
para que me pisaras.
Y no me puedo permitir
que nadie me roce el alma,
ni tampoco dirigir
una batalla con armas.
Aunque no mereces menos,
después de este frío invierno
no conozco tu mirada,
ni quiero que la compartas.
Y tío,que es la hora
de que yo salga ya,
y tú te quedes a esperar
el daño que te harán.
Sal a la calle
sin peinarte un sólo pelo,
disfruta del cante
hasta que el cuerpo aguante.
Llora sólo de alegría,
baila en cada rincón
y no dejes escapar momento
de lo será tu vida.
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