miércoles, 10 de septiembre de 2014

NR

Mañanas amenazantes,
tal vez,
noches de desastre.
En este instante,
no sé que hago en esta parte.

Te sientas en la silla,
te pones muy cómoda,
te miran
y te crees monilla.

Hoy llevas ropa que te encanta,
pisas muy fuerte.
Sin realmente conocerte,
pero admirable.

Todos te miran diferente,
o eso te crees,
te interesan esta vez,
pero ni les hablas.

Miras un árbol,
el infinito,
o más allá.

Ves que es todo distinto,
mejor quizás,
todo más llamativo
intentando resaltar.

Hasta que todo cambia,
lo verde vuelve a ser negro,
y lo que antes era bueno
ahora es dañino a tu cuerpo.

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