No creas que te olvido,
y que no sueño contigo.
Tampoco que no quiero verte
si es lo que deseo cuando anochece.
Mírame a los ojos,
y quédate conmigo,
aunque tampoco te exijo
que me mires cuando sonrío.
Sólo quiero tus besos y cariño,
y el tiempo que me echas.
Aún con tanto estrés,
sigues viniendo a conocer
este alma sin placer.
Y necesito tu sonrisa cada día,
claro que me da alegría,
igual que el amanecer
y el medio día.
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