sábado, 31 de mayo de 2014

LXXIV

Estimado cielo,
te llevaste mis nubes
y las tiraste al suelo,
me quitaste lo bueno.

Estimado mar,
tus olas me empujaron
echándome del agua
para llegar a la fragua.

Estimada gente,
puse mi hombro
y que él lamente,
pues fue generoso.

Estimado mundo,
me volví a caer
y a echarle la culpa al saber
sin cambiar el por qué.

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