te llevaste mis nubes
y las tiraste al suelo,
me quitaste lo bueno.
Estimado mar,
tus olas me empujaron
echándome del agua
para llegar a la fragua.
Estimada gente,
puse mi hombro
y que él lamente,
pues fue generoso.
Estimado mundo,
me volví a caer
y a echarle la culpa al saber
sin cambiar el por qué.
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