Siguiente momento,
los nervios se vienen.
Después de conocerlo,
sus ojos me pueden.
Tantas miradas distintas
pero palabras iguales,
unos labios que gritan:
¡Los tuyos son mis ideales!
Date cuenta,
no te frenes
y toca con alfileres.
Que no estamos nunca,
para que esperes
y pierda los papeles.
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