cuando enseguida comprendí
que tu voz quería describir
sin buscar otro fin.
Sólo tu voz
me alegraba el corazón,
y con tu sonrisa
me temblaba la risa.
Aquel día,
me alegro la vida,
fuiste tan cercano
como cualquier dulce amiga.
Te acercaste
sin problemas por delante,
como si conocida fuese
y así me trataste.
Pequeña dedicación al flaco,Fran Mariscal,
por su cercanía,por la forma de alegrarme los
días con sus letrillas.Porque es genial,y eso
nadie se lo va a quitar.Gracias por todo y
espero verte y echarnos un cante pronto.
Ana Escoz.
Scott
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