Tras un triste adiós,
todo se escapó por la ventana.
Y sin calor en los labios,
se fue sin una mirada.
Todo ha acabado,
y sin ellos me he encontrado
en una cueva oscura
sin ninguna comisura.
Adiós,
he perdido el control
de mi vida y mi pasión
en la mañana,
que despierto
con los ojos entreabiertos.
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