sábado, 17 de mayo de 2014

LXIV


La poesía
no te espía,
te encuentra
con alegría.

Te pica la garganta,
y la gente en el miedo
nunca espanta.

Sentirte invocado,
por alguien de verdad
estar expulsado
de esta vida, ''libertad''.

Poesía,
a mi no me la juegues todavía,
que me quedan muchos días
para desencarcelarte
de este tren que te desvía.

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